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LA CURIOSA VIDA DE HELIOGÁBALO

  julio 14, 2021 09:38 AM   |   Autor : Malak Parra

LA CURIOSA VIDA DE HELIOGÁBALO
<p>&iquest;Pero qui&eacute;n era Heliog&aacute;balo?</p> <p>La interesante vida del emperador romano Heliog&aacute;balo ha sido relativamente poco explorada (y explotada) a lo largo de la historia. Se han hecho pel&iacute;culas sobre emperadores y figuras hist&oacute;ricas que ten&iacute;an comportamientos LGBT+, pero poco se habla sobre este. Y cuando revisamos la diversidad sexual en el tiempo es inevitable hacer referencia al poderoso Imperio Romano el cual era conocido por ofrecernos una mirada a la vida sexual de aquellos tiempos, ya que en este imperio y civilizaci&oacute;n (antes de la llegada del cristianismo) se pod&iacute;a encontrar de todo.</p> <p>La historia de la Roma Antigua y sus gobernantes est&aacute; plagada de esc&aacute;ndalos y pol&eacute;mica, podemos encontrar desde incesto, emperadores que nombraban como miembros del senado a sus caballos o incluso emperadores que se casaban con otros emperadores hombres a los cuales disfrazaban de mujeres, incluso se casaban con sus madres o hermanas. Pero lo m&aacute;s destacable de esto es que la &eacute;poca del Imperio Romano fue una &eacute;poca donde la sexualidad se viv&iacute;a de una manera muy intensa. Casi todos los gobernantes y emperadores de Roma ten&iacute;an una vida sexual poco convencional, extra&ntilde;a y muy, muy intensa.</p> <p>&iquest;C&oacute;mo olvidar hacer menci&oacute;n de nombres como Julio C&eacute;sar, Cal&iacute;gula, Mesalina o Ner&oacute;n? Pero ahora vamos a hablar de un personaje mucho menos popular que estas mencionadas figuras. Un emperador romano cuya interesante vida ha sido relativamente poco explorada (y explotada) a lo largo de la historia. Se trata del emperador Heliog&aacute;balo.</p> <p>Todo comenz&oacute; cuando Vario Avito Basiano se present&oacute; en Roma, la capital del Imperio, ataviado como sacerdote del dios sirio del Sol El-Gabal, del cual era un gran devoto. El nuevo emperador, apodado por sus s&uacute;bditos como &ldquo;el asirio&rdquo;, pasar&iacute;a a la historia con el nombre de Heliog&aacute;balo. Nacido en la ciudad de Emesa (la actual Homs), en la provincia romana de Siria, Heliog&aacute;balo ejerci&oacute; como sumo sacerdote del dios solar El-Gabal hasta que su abuela, Julia Mesa, hija de Julio Basiano, sacerdote de esta divinidad, plane&oacute; para &eacute;l un futuro bien distinto y alejado de su patria en Siria.</p> <p>Tras la muerte de Caracalla a manos de Marco Opelio Macrino, Julia Mesa, t&iacute;a del emperador asesinado (era hermana de Julia Domna, madre de Caracalla), se encarg&oacute; de fomentar una revuelta entre las legiones para conseguir que su sobrino Heliog&aacute;balo, un muchacho de tan solo 14 a&ntilde;os de edad, fuera nombrado nuevo emperador de Roma.</p> <p>Y el 8 de junio de 218, Macrino fue derrotado en la batalla de Antioqu&iacute;a y Heliog&aacute;balo ascendi&oacute; al trono imperial comenzando as&iacute; un reinado corto, pero que dar&iacute;a mucho de qu&eacute; hablar. Sin embargo, con lo que no contaba su abuela era con que el joven quisiera tomar sus propias decisiones una vez se viera en posesi&oacute;n del poder absoluto. Una de las primeras medidas que tom&oacute; Heliog&aacute;balo fue la de imponer el culto a su dios, El-Gabal, y no solamente eso, sino que esa medida establec&iacute;a que los miembros del Senado deb&iacute;an acompa&ntilde;arle en los rituales, entre los que se inclu&iacute;an danzas alrededor de una piedra en forma de falo.</p> <p>A&ntilde;adir una nueva deidad al pante&oacute;n romano no era en realidad un problema. Lo que de ninguna manera pod&iacute;a ser aceptado es que ese dios estuviera por encima incluso de J&uacute;piter &Oacute;ptimo M&aacute;ximo, dios supremo del Estado romano. Todo eso provoc&oacute; un gran revuelo en Roma, malestar que poco a poco fue extendi&eacute;ndose a todas las capas de la sociedad. Incluso algo que el senado vio con malos ojos, fue que Heliog&aacute;balo metiera mujeres para ejercer poder y decisiones en el Senado, algo que estaba mal visto. De hecho, la primera mujer en formar parte del senado fue su madre.</p> <p>Haciendo caso omiso a las tradiciones religiosas y los tab&uacute;es sexuales romanos (que eran muchos y variados), Heliog&aacute;balo empez&oacute; a ganarse el odio de muchos pol&iacute;ticos y romanos muy apegados a las costumbres antiguas, por los actos que el realizaba y uno de los que detonaron todo fueron sus matrimonios inusuales. Que les adelanto, no hubiera habido ning&uacute;n problema si se hubiera casado con un hombre de la alta clase romana, pero en lugar de eso se cas&oacute; con un esclavo griego. Y si sumamos que le gustaba asumir el rol de pasivo, esto lo ve&iacute;an mal los mismos romanos, sobre todo si el activo era un extranjero. Es decir, vamos a poner un ejemplo, t&uacute; eres un romano y te enamoras de otro romano en aquella &eacute;poca. Y quieres ejercer el papel de pasivo. Aqu&iacute; no est&aacute; mal, ya que t&uacute; est&aacute;s con otro romano, alguien del imperio. Pero si t&uacute; te enamorabas no s&eacute;, de un griego, egipcio o &aacute;rabe y quer&iacute;as ser el pasivo, era mal visto, ya que significaba que te dejabas dominar por el enemigo extranjero y era traici&oacute;n al imperio. Que complicado.</p> <p>Volviendo a sus matrimonios, Heliog&aacute;balo se cas&oacute; primero con Julia Cornelia Paula, a la que nombr&oacute; Augusta y repudi&oacute; m&aacute;s tarde por, seg&uacute;n se dijo, tener alg&uacute;n defecto f&iacute;sico. La segunda esposa, fue uno de los mayores esc&aacute;ndalos que sacudi&oacute; roma, ya que se trataba de una virgen vestal llamada Julia Aquilia Severa &iquest;porque era un esc&aacute;ndalo? En Roma la ley romana obligaba a las vestales a permanecer v&iacute;rgenes durante los treinta a&ntilde;os que duraba su servicio a la diosa Vesta (cuando pod&iacute;an retirarse y contraer matrimonio).</p> <p>Y aquellas que rompieran su voto de castidad deb&iacute;an ser castigadas severamente: eran condenadas a ser enterradas vivas y si sumamos que Heliog&aacute;balo se meti&oacute; en este asunto, se gan&oacute; el odio tanto de la religi&oacute;n como pol&iacute;tica romana, ya que yaci&oacute; con una vestal.</p> <p>La tercera emperatriz fue Annia Faustina, descendiente del emperador Marco Aurelio y viuda de un hombre al que Heliog&aacute;balo hab&iacute;a hecho ejecutar recientemente frente a varias personas, cosa que hizo que se ganara tambi&eacute;n el odio. Pero al joven emperador no solo le gustaban las mujeres. Sus gustos sexuales tambi&eacute;n inclu&iacute;an a los hombres, mejor si estos eran fornidos. Entre sus amantes masculinos destacan Hierocles, un esclavo griego que a la vez era su auriga predilecto, y tambi&eacute;n Aurelio Z&oacute;tico, un atleta griego famoso por su belleza y masculinidad.</p> <p>Debes saber que, en realidad, la bisexualidad no estaba mal vista en Roma, siempre y cuando la persona de mayor edad jugara un papel activo en la relaci&oacute;n y el m&aacute;s joven fuera el pasivo. Pero la cereza aqu&iacute; en el pastel fue que Heliog&aacute;balo adopt&oacute; el papel de esposa, no de un noble o alguien de la clase alta, sino de un esclavo y alguien de clase baja y esto era algo que el Senado no pod&iacute;a aceptar de ninguna de las maneras, y esta actitud por parte del emperador colmar&iacute;a la paciencia de la sociedad romana.</p> <p>Pero las extravagancias imperiales no quedaron aqu&iacute;. No contento con encapricharse de Hierocles, Heliog&aacute;balo quiso nombrarlo C&eacute;sar para hacerse llamar &eacute;l mismo &ldquo;la reina de Hierocles&rdquo; y vaya, nombrar C&eacute;sar a un esclavo y sobre todo extranjero, termin&oacute; por colmar m&aacute;s la paciencia de muchas personas. Adem&aacute;s, en sus presentaciones p&uacute;blicas Heliog&aacute;balo se presentaba como la esposa y emperatriz de Heriocles y en p&uacute;blico, Heliog&aacute;balo alardeaba de las sesiones de sadomasoquismo que manten&iacute;a con su pareja mostrando a los senadores los moratones que ocultaba bajo sus ropajes. Es decir, todo mundo sab&iacute;a acerca de su vida sexual.</p> <p>Por otra parte, al atleta Aurelio Z&oacute;tico lo nombr&oacute; cubiculario del emperador, es decir, su sirviente m&aacute;s cercano y locamente enamorado de los dos, Heliog&aacute;balo se cas&oacute; con ambos en una ceremonia p&uacute;blica a la que no asistieron ni la guardia pretoriana ni los senadores. Pero los celos entre los dos &ldquo;maridos&rdquo; del emperador no tardaron en surgir, y algunas fuentes dicen que Z&oacute;tico fue envenenado por Hierocles y otras que fue expulsado de la corte al no lograr satisfacer sexualmente a su emperador y marido. Otro aspecto interesante de Heliog&aacute;balo es que le gustaba mucho pintarse y arreglarse como una mujer, depilarse y llevar pelucas, lucir joyas y vestirse con sedas de vivos colores.</p> <p>Pero al parecer no todas sus actividades eran tan inocentes. Una de sus principales aficiones era la de prostituirse en tabernas y lupanares, y no solo eso, sino que hizo instalar su propio burdel en las estancias de palacio. En todas estas correr&iacute;as sexuales, sus principales aliadas eran las prostitutas de Roma, con las que compart&iacute;a experiencias y consejos sobre cu&aacute;les eras las mejores posturas sexuales para dar y recibir placer. Incluso, Heliog&aacute;balo lleg&oacute; a ofrecer cantidades astron&oacute;micas de dinero al m&eacute;dico que fuera capaz de sustituir sus genitales masculinos por unos femeninos. Esto es interesante ya que estar&iacute;amos hablando del primer caso documentado de transexualidad.</p> <p>Una an&eacute;cdota que recoge la Historia Augusta, cuenta que, durante un banquete, cuando ya todos los invitados estaban bastante embriagados, del techo de la estancia empezaron a caer p&eacute;talos de rosa sobre los asistentes. Al principio la cosa result&oacute; agradable, pero los p&eacute;talos ca&iacute;an sin cesar y en tal cantidad que acabaron asfixiando a muchos de ellos ante la mirada satisfecha de Heliog&aacute;balo. Pero a pesar de que iba camino de convertirse en el emperador m&aacute;s odiado de la historia, Heliog&aacute;balo hizo algo muy inusual en la Roma del siglo III y fue defender hasta cierto punto el papel de las mujeres en la sociedad.</p> <p>Durante una de las muchas y rutinarias sesiones del Senado, el emperador orden&oacute; la presencia de su madre, Julia Soemia Basiana, un hecho absolutamente ins&oacute;lito y que escandaliz&oacute; a los senadores. Y a su llegada, Julia ocup&oacute; su lugar preminente junto al esca&ntilde;o de uno de los c&oacute;nsules y estuvo presente durante toda la sesi&oacute;n.</p> <p>De esta manera, Heliog&aacute;balo se convirti&oacute; en el &uacute;nico emperador en permitir la entrada de una mujer en el Senado. Al parecer, tambi&eacute;n lleg&oacute; a constituir un Senado exclusivamente compuesto por mujeres, situado en la colina del Quirinal, un lugar en el que habitualmente se reun&iacute;an las matronas romanas. Dando importancia a la mujer en la vida pol&iacute;tica romana.</p> <p>&iquest;C&oacute;mo termin&oacute; su vida?</p> <p>Al final, ser&iacute;a su propia abuela, Julia Mesa, la que tomar&iacute;a la decisi&oacute;n de poner fin a todas aquellas decisiones y actitudes que no hac&iacute;an m&aacute;s que desestabilizar las instituciones del Estado.</p> <p>El primer paso fue convencer a Heliog&aacute;balo de que renunciara a convertir en C&eacute;sar a su esclavo y que en su lugar nombrara a su primo Alejandro Severo. Heliog&aacute;balo acept&oacute; la imposici&oacute;n hasta que se dio cuenta de que Alejandro era el preferido de la guardia pretoriana y revoc&oacute; el nombramiento.</p> <p>No aguantando m&aacute;s la situaci&oacute;n, y desencantados con su emperador, en el a&ntilde;o 222 los pretorianos se amotinaron y asesinaron a Heliog&aacute;balo, que apenas ten&iacute;a dieciocho a&ntilde;os, y a su madre. Ambos murieron abrazados. Antes de que sus restos fueran arrojados al T&iacute;ber, como si de vulgares delincuentes se tratase, los decapitaron y arrastraron sus cuerpos desnudos por las calles de Roma. Como era de esperar, el amante de Heliog&aacute;balo corri&oacute; la misma suerte, solo que este fue violado por varios soldados y posteriormente decapitado y arrastrado por toda la ciudad. Los dem&aacute;s miembros de la corte, tanto hombres como mujeres fueron asesinados. Y las prostitutas que formaban parte de su lupanar en el castillo fueron llevadas a otros imperios y vendidas como esclavas, por otro lado, las primeras mujeres que constituyeron un Senado Femenino, tambi&eacute;n fueron vendidas como esclavas a otros confines del Imperio.</p> <p>Y mientras tanto, Heliog&aacute;balo pas&oacute; a ser una figura olvidada, solo una leyenda m&aacute;s dentro del Antiguo Imperio Romano y su historia, una historia que hoy te traigo para que conozcas, de una de las figuras m&aacute;s olvidadas de personas LGBT+ dentro de la historia.</p> <p>&nbsp;</p>

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