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LAS LUPERCALES: EL ORIGEN DE LA FIESTA DE ‘’SAN VALENTÍN’’

  febrero 17, 2021 10:26 AM   |   Autor : Malak Parra

LAS LUPERCALES: EL ORIGEN DE LA FIESTA DE ‘’SAN VALENTÍN’’

Distintas marcas y restaurantes ofrecen sus paquetes y cenas para parejas y así tener una velada romántica. Que escena tan utópica y maravillosa, sin embargo, a pesar de que veamos todo color de rosa en esta celebración (que a final de cuentas se volvió comercial) hay un trasfondo social, pagano y sobre todo religioso detrás de ella que tiene origen en la Antigua Roma, ya que en este lugar nació el famoso ‘’San Valentín’’, sin embargo, se le conocía como ‘’Fiesta Lupercal’’ y hoy vamos a conocer la leyenda y la historia detrás de los ritos de esta fiesta.
El 15 de febrero de cada año comenzaron a celebrarse en la Antigua Roma las Fiestas Lupercales, en homenaje a Fauno Luperco, romanización del Dios griego Pan, el cual era una divinidad asociada con la fertilidad y la sexualidad masculina en la Antigua Roma al cual se le representaba como un lobo. Esta celebración era absolutamente descontrolada y anárquica podías encontrar gente corriendo desnuda y alcoholizada por las calles, azotándose entre sí y manteniendo sexo creativo y desenfrenado en público. 
Y aunque te suene descabellado, para los romanos, esta celebración era una especie de rito de fecundidad que, como sucede con los mitos y leyendas en general, tenía su justificación histórica. Pues mediante estos rituales se celebraba la fundación del gran Imperio del cual los romanos estaban muy orgullosos, El Gran Imperio Romano.
Según cuenta la leyenda y la mitología que dio origen a esta celebración se nos cuenta que un día, la ciudad de Alba Longa (ciudad fundada por el hijo del griego Eneas, que participó en ‘’La Guerra de Troya) sufrió la destitución de su gobernante Numitor a manos de su propio hermano. El villano, conocido como Amulio, secuestró a sus sobrinos varones, los mató y retuvo a su sobrina Rea Silvia con la finalidad de mantenerla pura y que jamás concibiera a un hijo varón que al crecer pudiera arrebatarle el trono robado. De hecho, el mito nos cuenta que la convirtió en sacerdotisa de Vesta (una deidad muy importante para los antiguos romanos y que también contaba con un papel muy importante en la fundación de Roma)
Sin embargo, Amulio no contaba con que los dioses suelen enamorarse de las mortales; y pues Marte, el dios de la guerra, fijó sus ojos en Rea Silvia. Descendió de los cielos para hacerla suya y meses después la joven dio a luz a dos gemelos: Rómulo y Remo. Enfurecido Amulio, envió a los niños a ser asesinados por un cazador, pero este sintiendo pena por los pequeños, los abandonó a su suerte en el Río Tíber dentro de una cesta.
Y como el mito de Moisés en la Biblia (sí que es parecido), el curso de la corriente se llevó a los dos gemelos y fueron a parar a las costas de la actual ciudad de Roma. Solos y desamparados en el Monte Paladino fueron encontrados por una loba llamada Luperca, que los alimentó y los cuidó como si fueran sus propios hijos. También un pájaro carpintero se encargó de su cuidado y curiosamente estos eran animales sagrados del dios Marte. El mito nos cuenta que un pastor local los encontró y los crió como sus hijos. Estos dos niños crecieron y tiempo después volvieron a la ciudad de Alba Longa para matar a Amulio, liberar a su abuelo y entregarle el trono que alguna vez les perteneció, los gemelos crecieron hasta ver crecer a su abuelo y ellos se hicieron cargo de las riendas de la ciudad.
Cierto momento en que se desató una epidemia de esterilidad entre las mujeres de la ciudad, los hermanos acudieron con el oráculo de la diosa Juno para pedirle una solución al problema, ya que la ciudad envejecía y no nacían niños que sustituyeran a los muertos y el oráculo les dijo: 
‘’Madres del Lacio, que os fecunde un macho cabrío velludo’’. Esta profecía, se refería al dios romano Fauno Luperco, la versión del dios griego Pan, dios de la fertilidad y de la sexualidad masculina. Y a partir de este acontecimiento, cada año y cada 15 de abril, los romanos celebraban la fiesta de Las Lupercales a cargo de tres castas de sacerdotes que se elegían de entre los miembros más ilustres de la sociedad romana, los lupercos (“Amigos del Lobo”) Quintilios, Flavios y Julios, aunque estos últimos durante un periodo muy corto. Este cuerpo de sacerdotes era elegido anualmente y se reunían en la cueva Lupercal, ubicada junto al Monte Paladino, donde según la leyenda, Fauno Luperco, tomó la forma de una loba llamada Luperca (de quien hablamos en el principio) y había amamantado y cuidado a los gemelos Rómulo y Remo y en cuyo honor se hacia la fiesta. También la leyenda romana cuenta que en ese lugar había una higuera cuyas raíces habían atrapado la cesta en donde se encontraban los gemelos Rómulo y Remo. 
¿Pero ya que sabemos esto? ¿Cómo se hacía la fiesta?
En un principio, los participantes, debían ser en su origen adolescentes que durante el tiempo de su iniciación en la edad adulta sobrevivían de la caza y el merodeo en el bosque. Era por aquel entonces un tiempo sagrado y transitorio en que se comportaban como lobos humanos. Se reunían el 14 de febrero en una cueva llamada Ruminal (ubicada en el Monte Palatino), lugar donde según la tradición se fundó Roma. En este lugar se hacían rituales y plegarías agradeciendo al dios romano Fauno Luperco, al dios Marte y Vesta, los cuales habían tenido una participación importante dentro del mito de los fundadores de Roma, Vesta (versión romana de Hestia, diosa del hogar) había protegido a la madre de Rómulo y Remo de ser asesinada por Amulio, luego de que este se enterara que Rea Silvia estaba embarazada e iba a tener dos gemelos que posiblemente le iban a quitar el trono, el segundo es el dios Marte, quien era padre de Rómulo y Remo (del cual todos los romanos se consideraban hijos) y el tercero era Fauno Luperco, quien tomando la forma de una loba, Luperca, había amamantado a los gemelos y en cuyo honor se hacía la fiesta. También cuenta la tradición que allí había una higuera cuyas raíces habían detenido la cesta en cuyo interior se encontraban los gemelos Rómulo y Remo.
Y bajo la sombra de esta venerable higuera (llamada Ruminalis) comenzaba la fiesta con una ceremonia oficiada por un sacerdote en la que se inmolaba una cabra y posteriormente se cortaba en tiras su piel para la parte final del ritual. Después, ese mismo sacerdote tocaba la frente de los luperci con el cuchillo teñido con la sangre del sacrificio y a continuación borraba la mancha con un mechón de lana impregnada de leche de cabra.  Este era el momento en que los lupercos prorrumpían en una carcajada ritual. Y a continuación, se formaba una procesión con los lupercos desnudos que llevaban unas tiras o correas hechas con la piel de la cabra recién inmolada y con ellas corrían desnudos alrededor del Monte Palatino, donde se ejecutaba la fiesta y con estas tiras le iban pegando a todo aquel que se encontraban en su camino, les azotaban manos y espaldas, y así iban bajando el monte hasta llegar a la ciudad en donde la población, esperaba con ansías a los lupercos para empezar la ceremonia de la fecundidad. Y antes de que digas ¡es que le pegaban a hombres y mujeres con látigos que mal están! Pues era parte de su ritual, ellos lo veían como una purificación y un acto de fecundidad.
Una vez saliendo del Monte Palatino y llegando a la ciudad, el recorrido no era un acto serio como lo había sido el comienzo de la ceremonia; los propios lupercales, animados por el público (sobre todo por las mujeres que pedían ser tocadas por las tiras de piel que estos llevaban), convertían el paseo en una carnavalada cuyos gritos, cantos y bailes llegaban a ser obscenos. Los Luperci entre gritos de la gente y cantos, corrían por las calles golpeando con la tira de piel a aquellos que se les cruzaban y prácticamente esto no lo veían mal, de hecho, la gente al ver a los luperci, no huía despavorida (bueno, solo los primeros cristianos huían de ellos). La mitad de la población consideraba esta ceremonia un acto de purificación que incrementaba la fertilidad tanto en hombres como en mujeres. De hecho, las parejas jóvenes que querían tener hijos o las mujeres en edad fértil iban en búsqueda de los luperci ansiosos de recibir azotes que incrementaban su libido y capacidad de concebir y una vez que una pareja era tocada por el látigo del luperci, en ese preciso momento, no importando si estuvieran en la calle, tenían sexo en la vía pública, claro, el día era perfecto para hacer el delicioso. Sobre todo, si la gente corría desnuda por las calles y teniendo sexo a la vista de todos. Y si sumamos el hecho de que había vino de sombra.
Según las interpretaciones del historiador Varrón y el poeta Ovidio. Hay que resaltar que los rostros de los lupercos se manchaban con la sangre de los sacrificios y el cuchillo usado para ello se enjuagaba con una tela bañada en leche. 
¿Qué representa la sangre untada en el rostro de los lupercales y el pedazo de tela bañado en leche que dijimos en un principio con el que se limpiaba a los lupercos?
A decir de Plutarco, un poeta romano del siglo 1 a.C., la sangre representaría el peligro al que los gemelos Rómulo y Remo fueron expuestos por el cruel Amulio y la leche sería los cuidados que la loba les dedicó y el líquido con el que los mantuvo vivos. Ovidio cuenta que las mujeres que se acababan de casar y querían se madres rápidamente procuraban que fueran azotadas por los lupercales y sus tiras de piel.
Pero no todo era sexo desenfrenado y sacrificio, la fiesta no podía estar completa sin comida. Y aquí es donde entra la diosa Vesta (que también tenía su participación en esta fiesta). Durante las Lupercales se repartían pasteles preparados por las Vestales (Mujeres Vírgenes consagradas a la diosa Vesta). Para hacer estos pasteles se usaba la harina de las primeras cosechas del año pasado. Y los repartían en los templos. Este acto representaba la bondad de la diosa Vesta al rescatar a Rea Silvia del cruel destino que Amulio tenía para ella, con estos pasteles se representaba la generosidad de la diosa.
Debe aclararse que también estas fiestas se realizaban para tener buenas cosechas y que la tierra fuera fértil y diera sus frutos. Pero todo tiene un final. Y, cuando de restricción de la sexualidad se trata en Occidente, la mano de la Iglesia es la responsable.
Con la llegada de la cristiandad a Roma, la fiesta fue condenada como una herejía, fue perdiendo fuerza y sobrevivió hasta el año 494 d.C., cuando el Papa Gelasio I la prohibió y la retomó para dedicar el día a la Virgen María. Las Lupercales se sustituyeron por la Fiesta de la Purificación, que se celebraría el 2 de febrero, con la procesión de las candelas. Y bueno si hablamos de quitar fiestas paganas, lo mismo pasó con el festejo al culto del dios Helios, el cual se sustituyó por el nacimiento de Jesús, pero eso ya es otro chisme histórico.
Aún así, durante la cristianización de Roma las fiestas de la Lupercalia lograron sobrevivir, pero, iban perdiendo más fama y eran mal vistas por gran parte de la población. De hecho, las Lupercales lograron convivir con otros festivales tradicionales cristianos, pero a partir del año 391, las Lupercales fueron reguladas por la iglesia y varios elementos, como el sexo desenfrenado en las calles, los panes de las Vestales que se ofrecían, fueron desapareciendo y solo se celebraba la fundación de Roma en el Monte Palatino. De hecho, el papa Gelasio I afirmaba que únicamente la "vil chusma" participaba en el festival e intentó abolirla de manera contundente; pero el Senado protestó, con el argumento de que las lupercales eran fundamentales para la seguridad y el bienestar de Roma. 
Esto hizo que Gelasio sugiriera, con una actitud de desprecio diciendo:
"Si ustedes aseguran que este rito tiene beneficios para la salud, celébrenlo entonces ustedes a la manera de nuestros ancestros; corran desnudos, ustedes que pueden escenificar muy bien la farsa."
Los historiadores generalmente afirman que Gelasio finalmente abolió las lupercales, después de una larga disputa, reemplazándolas con la Fiesta de la Purificación de la Bendita Virgen María. Pero bueno, ya contamos un poco de las fiestas Lupercales y de cómo le aplicaron la típica cancelación que muchos en estos tiempos hacemos a través de redes sociales hacia muchas personas. Ya que lo mismo pasó aquí, muchas personas que participaban en esta celebración, se le voltearon a Rómulo y Remo, pero ¿por qué se le dio el nombre de San Valentín?
Durante los primeros años que el cristianismo empezó a ganar auge, la situación no fue tan fácil como ahora, había choque de ideologías y muchas personas odiaban a los cristianos por no creer en los dioses paganos y los romanos odiaban a los cristianos por rechazar a los dioses paganos, en sí, el ambiente era muy tenso, tanto cristianos como paganos morían por preservar su fé. Incluso, hubo soldados romanos o ilustres romanos que del culto pagano se pasaron al cristiano, fueron asesinados por traicionar las costumbres de los dioses y fueron convertidos en santos. Prácticamente el ambiente era similar al de hoy, había mucho choque entre un pensamiento y estilo de vida nuevo (el cristianismo) y entre el viejo (la religión pagana). 
Y es aquí donde mencionamos en este chisme a un sacerdote cristiano llamado Valentín que tenía estudios médicos y se encargaba de cuidar y curar soldados romanos que en aquellos tiempos iban a batalla. Durante este tiempo, había una ley que prohibía a los soldados jóvenes casarse, era muy mal visto que un soldado joven contrajera matrimonio y en modo clandestino, Valentín, desobedeció al Emperador Claudio II y empezó a celebrar matrimonios clandestinos y a cazar parejas jóvenes a las que, en ese tiempo, se les negaba el matrimonio. Al percatarse de su accionar, Claudio mandó encarcelar y asesinar al rebelde. De este modo, el martirio de Valentín pasó a ser un día oficial y como mucha gente estaba resentida por el asesinato de una persona que solamente casaba a las parejas jóvenes, mucha gente dejó de asistir a las Lupercales y en su lugar se dio origen a la fiesta que hoy en día conocemos como ‘’San Valentín’’.
Así que la fiesta que hoy se celebra como el Día de los Enamorados, Día del Amor y la Amistad o San Valentín, llena de globos, regalos, chocolates y besos, tiene sus orígenes en Las Lupercales, una celebración que los romanos instauraron para celebrar el nacimiento de Roma y su necesidad de que la vida floreciera en todas sus manifestaciones. 
Y bueno, quizás al día de hoy al hacer el delicioso con nuestra pareja, celebramos sin percatarnos, el nacimiento del Imperio Romano, o al entregar ese pastel especial a nuestra pareja, celebramos la bondad de Vesta con Rea Silvia. En fin, siempre será interesante conocer los inicios de nuestras tradiciones, pero cuenta ¿tú que prefieres celebrar? San Valentín y las Lupercales.

 

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