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Fecha: 6 de marzo 2026
Redactado por: Redacción / Fotografías: VEA
Una escena llena de tristeza pero también de amor conmovió a quienes se encontraban la noche del jueves en el bulevar Manuel Ávila Camacho, en Veracruz.
Don Danilo P.O., de 74 años, salió a realizar algo que formaba parte de su rutina diaria: pasear a su perrito Romel por la zona. Vecinos del lugar cuentan que era común verlo caminar con su mascota a la misma hora todos los días.
Sin embargo, el paseo terminó en tragedia.
El accidente ocurrió a la altura de la calle Valencia, en la colonia Ignacio Zaragoza. Don Danilo cruzaba el paso peatonal acompañado de su fiel compañero cuando fue impactado por una motocicleta Benelli que circulaba presuntamente a exceso de velocidad.
Tras el impacto, tanto el adulto mayor como el motociclista salieron proyectados varios metros sobre el pavimento.
El conductor de la motocicleta, Gabriel V.M., de 47 años, también resultó lesionado y fue trasladado a un hospital, donde permanece bajo custodia de la Policía Estatal mientras se realizan las investigaciones correspondientes.
Entre la confusión y los momentos de tensión, hubo algo que llamó la atención de las personas que presenciaron el accidente.
Romel, el perrito de Don Danilo, no se separó de él en ningún momento.
Testigos relataron que el animal permanecía a su lado, visiblemente alterado, sin entender lo que estaba sucediendo, pero negándose a alejarse de su dueño.
Trabajadores de un restaurante cercano se acercaron para resguardarlo mientras llegaban los servicios de emergencia.
Paramédicos de la Cruz Roja acudieron al lugar para brindar atención a los involucrados, mientras elementos de la Policía Estatal y Naval tomaron conocimiento del accidente.
Aunque el hecho generó indignación entre vecinos por el exceso de velocidad en la zona, también dejó una imagen que muchos no olvidarán: la lealtad incondicional de un perro hacia su humano.
Con el paso de las horas se confirmó la noticia que muchos temían. Lamentablemente, Don Danilo no logró sobrevivir a las múltiples fracturas y lesiones que sufrió tras el accidente. Vecinos que lo conocían lamentaron profundamente su partida, recordándolo como una persona tranquila que cada día salía a caminar con su fiel compañero.
Su perrito, quien permaneció a su lado en los momentos posteriores al accidente, fue resguardado y posteriormente entregado a la familia del adulto mayor. Ahora, ese pequeño compañero de cuatro patas queda como el símbolo más claro del cariño y la lealtad que compartían, una historia que conmovió a quienes presenciaron la escena y que muchos en Veracruz difícilmente olvidarán.




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