Retro Weekend
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Fecha: 29 de agosto 2025
Redactado por: Redacción Ya! FM / AV
Por fin sucedió lo que millones de fans soñaban en secreto: Patito y Antonella, esas rivales entrañables que marcaron una generación, se reencontraron frente a las cámaras. Pero esta vez no hubo enfrentamientos musicales ni guerra de divas… sino abrazos, emoción y mucha complicidad.
Laura Esquivel y Brenda Asnicar volvieron a compartir pantalla en el programa argentino Había que decirlo, que conduce nada más y nada menos que la misma Brenda, junto a Gastón Dalmau. Y sí, el ambiente fue una mezcla explosiva de nostalgia y alegría desde que Laura hizo su entrada, entre aplausos, risas y un abrazo que pareció condensar 18 años de recuerdos.
“Tengo piel de gallina”, soltó Esquivel con una sonrisa nerviosa que delataba la emoción del momento. “Tengo las manos heladas, pero ya voy a entrar en calor”, agregó entre risas, mientras el público y probablemente medio internet contenía la respiración.
Aunque hace un año que no se veían en persona, Laura y Brenda contaron que han mantenido el contacto gracias a esos mensajes improvisados que cruzan los amigos que no necesitan explicarse mucho. “Nos tiramos mensajitos”, dijo Laura. “Nos tiramos amor”, completó Brenda, dejando claro que lo suyo va más allá de una amistad forjada en los sets de grabación: es una hermandad.
La conversación fluyó entre anécdotas y recuerdos de Patito Feo, aquel fenómeno televisivo que explotó a mediados de los 2000 y que hoy todavía resuena en playlists, TikToks y corazones nostálgicos. “Éramos dos nenas que querían pasarla bien”, recordó Laura, que tenía apenas 13 años cuando todo comenzó. Brenda, con 15, compartió la aventura de encarnar a la líder de Las Divinas, ese grupo de chicas que aunque algo crueles en la ficción se volvieron icónicas.
Ambas coincidieron en que el verdadero impacto del programa lo comprendieron con el paso del tiempo. “Nos dimos cuenta de lo grande que fue recién con el tiempo”, reflexionó Brenda. “Fue una etapa muy feliz, aunque también muy intensa”, agregó Laura. “Pero ver hoy a la gente emocionarse, nos confirma que valió la pena”.
Y sí, valió totalmente la pena. Porque más allá del revival emocional, lo que se vivió en el programa fue la confirmación de algo más profundo: una amistad real, sin poses ni guiones, que resistió el paso del tiempo, la fama y los caminos distintos. “No importa cuánto tiempo pase, siempre que nos vemos es como si fuera ayer”, dijo Laura, regalando la frase perfecta para cerrar un capítulo de reencuentro que muchos esperaban… y que quizás sea solo el comienzo de algo nuevo.